
22 de mayo de 2012
Si de memoria hablamos, podríamos decir que hasta hace pocos años atrás era un sueño que los represores sean juzgados, y que el Estado considere los asesinatos y desaparición de compañeros como crímenes de lessa humanidad.
Hoy son una realidad, construida desde la lucha y el sueño que no pudieron matar ni desaparecer, porque la tortura no les robó la esperanza. Los poetas, como otros artistas, denunciaron desde sus obras el país injusto que se estaba construyendo con un modelo económico que dejaba a los trabajadores en estado de indefensión.
La dictadura intentó desaparecer los símbolos, discursos e imágenes que construían la identidad de la Nación, sin lugar a dudas, para el modelo que quería instaurar era necesario que desaparecieran todas las voces que enfrentaban al plan de disciplinamiento y control de la sociedad argentina.
Desde «apuntes para el aula» queremos, entre otras cosas, acercarles las obras de algunos escritores que sufrieron la prohibición de sus obras, el exilio y hasta la desaparición por haber soñado con su palabra otro mundo.
La escuela es el lugar donde la memoria no solo debe ser protegida sino también debe ser herramienta para la construcción de una identidad social que haga aportes
OSCAR LOZECO
Secretario Seccional