
22 de mayo de 2012
La escuela no es un edificio donde dentro de él se almacenan docentes, alumnos, porteros y padres para cumplir con un fin determinado (enseñar a leer, escribir, y realizar operaciones). La escuela es mucho más que eso, es el lugar por donde transita la vida; y en ese transitar la escuela forma ciudadanos, forma para la vida y para poder cumplir con esto debe enseñar a leer, a escribir, enseñar historia, geografía y todos aquellos conocimientos necesarios para la vida en un sociedad que deberá transformar para vivir dignamente y desarrollarse plenamente.
Cuando un niño llega a la escuela llega con una historia de vida desarrollada en una familia y en una comunidad y allí en la escuela confluyen la historia de un niño y de muchos otros.
Así la escuela se transforma entonces, en una caja de resonancia de todo lo que ocurre fuera de ella.
Es imposible pensar un niño sin historia, una escuela sin comunidad, un gobierno sin responsabilidad. Es este último el punto de inflexión, el gobierno no se hace responsable de lo que le corresponde. Es un gobierno que no genera empleo, que deja a la deriva a más del 50% de la población con hambre, un gobierno que en una de las provincias más ricas del país el 80% de la población infantil y juvenil vive por debajo de la línea de la pobreza, un gobierno que no asiste a la escuela pública dejando en absoluta soledad a los docentes junto con su comunidad desde lo edilicio paseando por la atención de la salud de niños y trabajadores, siguiendo por salarios que la mayoría de las veces esta por debajo de la línea de la pobreza.
Fuente. Secretaría de Prensa | AMSAFE La Capital