
19 de mayo de 2012
AMSAFE La Capital invita a los trabajadores de la educación a participar del cierre de la campaña 2008 “El Hambre es un crimen”. Marcharemos desde la plaza Alberdi a la plaza de Mayo el día 3 de noviembre a las 10hs. La misma tiene como objetivo nuevamente encontrarnos como educadores comprometidos en la construcción del conocimiento fundado en los derechos humanos, fundamentalmente el derecho a la vida para nuestros chicos y a una sociedad más justa y más inclusiva.
No cabe duda que vivimos en una sociedad violentada y violenta donde los niños/as y los/as adolescentes son sus principales víctimas. Sin embargo la televisión editorializa desde sus titulares "Adolescencia feroz". No es inocente, abona el camino de quienes piden siempre más mano dura.
No hay una violencia escolar, hay una violencia social que se expresa en todos los ámbitos de la vida societal: estadios, calles, recitales y también escuelas que no son islas de la fantasía sino cajas de resonancia del conflicto social.Décadas de políticas neoliberales produjeron una crisis socioeconómica y cultural que tiene como una de sus tantas consecuencias una pérdida de autoridad estatal, autoridad pedagógica y autoridad paterna.
Esta combinatoria letal hace hoy sumamente difícil la tarea de la escuela y debe ser analizada en todas sus dimensiones para acertar con las medidas que puedan ser eficaces no ya para contener sino para restituir la centralidad del aprendizaje como motor de la escuela.
Lejos de estigmatizar a niños/as y adolescentes hay que organizar intervenciones certeras, interdisciplinarias, instrumentadas concertadamente desde la lógica del aula en un contexto, en el barrio, discutir lo cotidiano como parte central y medular de nuestras prácticas docentes, lo cotidiano es lo social, es la desocupación, es el hambre, es la salud, es la vida…, discutir, debatir, interpelarnos para construir el conocimiento y así organizarnos. Permitirles a nuestros pibes construirse como sujetos políticos capaces de empezar desde ya a tomar decisiones.
Sólo desde una acción concertada entre política pública y sociedad civil podremos avanzar en un paradigma de intervención que proteja a los niños y no "nos proteja de los niños".
Por estos tiempos solemos encontrarnos con artículos, comentarios, situaciones que ponen en el papel de “peligrosos” a nuestros Niños, Adolescentes y Jóvenes: hechos de violencia que los tienen como protagonistas, robos, agresiones de todo tipo y en todas direcciones en ocasiones explicadas desde el uso de drogas o el consumo de alcohol. Niños, Adolescentes y Jóvenes que se vuelven “invisibles” a los ojos de los adultos: a veces ante nuestra ausencia física (largas horas dedicadas al trabajo u otras actividades) y otras estando presentes no escuchamos, no hablamos, no acompañamos, no contenemos.
La escuela, como lugar por naturaleza de los niños, en muchos casos recibe el reclamo de no hacer lo necesario para encauzar a los pequeños y no tan pequeños. Es señalada como responsable casi exclusiva de la educación, entendida como lugar primario de la socialización y aprendizaje de aquello que nos hace posible convivir con los otros.
La familia, tan diferente hoy a la que veíamos en los libros hace años, también es acusada de “abandonarlos”, de no poner límites.Lo cierto es que el rol de los Adultos en general ha cambiado y que la sociedad actual tiene por delante el desafío de entender a los Niños como propios, más allá de la familia a la que pertenezcan, más allá de la Escuela a la que asistan, el Barrio en el que vivan. Y esto implica reconocer que TODOS nuestros Niños, Adolescentes y Jóvenes requieren de nuestra presencia en términos de ocupar efectivamente nuestro lugar de Adultos.
TODOS, en tanto ya no es posible pensar sectorizadamente a la Niñez; porque ya no hay barrio, escuela, familia que quede fuera y a salvo de los problemas que a diario afectan o ponen en riesgo a nuestros niños.
Debemos atrevernos a superar cada vez más las contradicciones de nuestra tarea. Pensar por ejemplo cual es la dinámica estructural que conduce a nuestra pedagogía, a donde apuntamos, que estamos buscando cuando enseñamos los “Derechos de los niños”, si somos concientes de que no se trata solo de que conozcan la posibilidad de vivir mejor, sino que, alimentando esos sueños vayamos construyendo un nuevo camino.
Fuente. Secretaría de Prensa / AMSAFE La Capital